
  Con protocolo hipnótico al igual que ocurre con la psicología conven- cional, puede obedecer a diversas escuelas de intervención; desde las más tradicionales partiendo desde el análisis Freudiano (psicoanálisis- hip- noanálisis), pasando por la Conduc- tista, el psicodrama (el hipnodrama), Gestáltica, hasta la humanista, sin olvidarnos de la Ericksoniana (sólo propia de la hipnosis), entre otras.
Sin embargo, la hipnosis clínica no sólo puede actuar como terapia corrigiendo las disfunciones de las pautas de conducta sino que también se introduce en el campo de la fisioterapia generando modificaciones por interacción inductiva de los tejidos lo que la hace considerablemente más compleja que la psicología en sí misma. Ya no es sólo las diferentes escuelas de actuación, sino también el campo de trabajo. Ello obliga al hipnoterapeuta a una sólida formación en ambas áreas puesto que tan pronto debe corregir una simple fobia al más puro estilo psicoterapéutico como inducir para modificar la estructura de un tejido por hipertermia como pueda ser el caso de las aplicaciones hipno- ideas en el campo de la oncología. Por tanto, las técnicas de inducción empleadas son múltiples y variadas, lo que hace que la comunicación entre los hipnoterapeutas más consolidados sea prácticamente una obligación para el intercambio de inducciones de probado éxito en las diferentes patologías.
Con esta intención se crean las colaboraciones de los profesio- nales a fin de que en sus artículos nos expongan la casuística y la praxis inductiva al respecto que enriquezca y sirva de referente a sus colegas. No es otra, sino la Hipnosis Clínica, la que sale beneficiada de ello en la siempre permanente carencia de un vademecum casuístico que sirva de referente práctico al uso y en el que yo tengo la especial confianza que no pasado mucho tiempo se publicará.
 |

|