mala praxis con hipnosis y cine: Las dos caras de la verdad.
El Trastorno de Identidad Disociativo (TID) -conocido comúnmente como personalidad múltiple-, se caracteriza por la existencia de más de una personalidad en el individuo, de manera que cada una de éstas surge de acuerdo a una determinada situación. El afectado es completamente incapaz de recordar cierta información o sucesos relacionados con su persona, porque probablemente éstos hayan tenido lugar mientras otra de las personalidades del individuo ejercía una fuerte dominación.
El Trastorno de Identidad Disociativo (TID) es uno de los efectos colaterales probables, cuando se utiliza inapropiadamente la hipnosis, esto es, cuando se aplica regresión a vidas pasadas, razón por la que está considerada una mala praxis sancionable en muchos países, España incuída.
La disociación implica una ruptura con la asociación entre emociones, pensamientos y la conciencia, por tanto, es un estado en el que una persona abandona completamente la realidad creyendo estar ocupando en otro mundo y otro lugar. Este tipo de trastorno también se puede manifiestar habitualmente en la niñez perdurando hasta la etapa adulta.
Las víctimas de dicho trastorno observan su incapacidad para recordar ciertos episodios vividos, puesto que poseen una personalidad determinada durante un largo periodo. Sin embargo, cuando se produce la suplantación de otra identidad, los acontecimientos que tengan lugar mientras se manifieste una segunda personalidad no serán recordados al volver al estado normal.
Como en todos los trastornos son una serie de causas las que posibilitan su surgimiento. En el Trastorno de Identidad Disociativo las causas que más influyen son, en primer lugar, una predisposición intrínseca en la persona para tener la habilidad de disociar, es decir, de separar recuerdos, que de intentar ser extraídos mediante hipnosis, configurarán en buena parte el denominado “falso recuerdo” o “falsa memoria” de las percepciones del conocimiento consciente. Este trastorno también puede manifestarse como consecuencia de una situación traumática (normalmente un abuso sexual) y además que se haya producido dicha situación repetidas veces.
Por otra parte, también se origina este trastorno como mecanismo de defensa para poder evadirse de la realidad a la que o bien se enfrentan o a la que se enfrentaron. El cambio de identidad viene precedido habitualmente por síntomas físicos, frecuentemente son intensos dolores de cabeza. En lo referente al tratamiento, lo usual es el aprendizaje de los enfermos a controlarse y en algunos casos es combinado con la hipnosis, pero desafortunadamente no hay nada totalmente efectivo, una vez el trastorno se ha instalado plenamente en la cognición. El logro de abandonar el trastorno de identidad disociativo pasa por la eliminación del trauma o los casos posibles la fusión de todas las identidades, que como hemos explicado antes pueden disociarse como reactivo a una mala praxis con hipnosis, cuando esta se orienta a vidas pasadas, útero materno … etc.
Tenemos actualmente en las pantallas de cine un buen ejemplo del caso de Aaron Strampler, el personaje representado por Edward Norton en “Las dos caras de la verdad”, quien sufre este trastorno, y en quien se aprecian a la perfección sus causas y síntomas que lo caracterizan. Además, el sorprendente final y el magnífico trabajo de los actores hacen de la película, un film muy recomendable sobre el que apoyarse a la hora de conocer un poco más sobre el trastorno de Personalidad Disociativo.





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